En este mito, Platón compara al alma con un carro alado dirigido por un auriga y tirado por dos caballos ya que considera que descubrir como es el alma no es un objeto de una investigación humana sino que pertenece al conocimiento divino.
Dice que los caballos y los aurigas de los dioses son buenos en su totalidad, pero que los del ser humano, el auriga tiene que tirar de dos caballos, uno bueno y hermoso similar a los caballos de los dioses, es decir, constituido por los mismos elementos, y otro caballo constituido por los elementos contrarios a los caballos de los dioses, lo cual hace que al ser humano le cueste conducirse hacia el buen camino, el camino del conocimiento.
Platón , entonces, comienza a explicar porque los seres vivientes vienen a llamarse "mortales" o "inmortales".
Explica que el alma cuando es perfecta y alada vuela por las alturas y administra el mundo, mientras que la que ha perdido las alas va arrastrandose hasta apoderarse de algo sólido y a esto es a lo que se le llama ser viviente "mortal".
El inmortal no tenemos razonamientos racionales para explicarlo, pero formaría una divinidad, un ser viviente inmortal, con el alma y el cuerpo unidos para toda la eternidad.
La causa de la pérdida de las alas, se produce porque los caracteres divinos, la sabiduría, la hermosura, lo bueno , etc alimenta a las alas y las hace crecer, pero cuando las alas no se alimentan de los caracteres divinos, sino de lo malo, lo vergonzoso, y demás cosas contrarias a lo divino, las consume y las hace perecer.
Platón explica que Zeus sale con su carro alado dirigiéndolo todo y ordenándolo, seguido de un ejército de dioses y demonios y marchan a las zonas escarpadas de la cima de la bóveda del cielo a un banquete. Allí los carros de los dioses, bien equilibrados y dóciles a las riendas marchan fácilmente, pero los otros con dificultad, ya que los caballos son mucho más pesados, se inclinan hacia tierra etc.
Las almas que se llaman inmortales cuando han alcanzado la cima, se salen fuera y se alzan sobre la espalda del cielo, contemplando lo que esta al otro lado de este. En este lugar supraceleste al que llegan las almas con el coraje para decir la verdad, observan todos los seres que de verdad son, la justicia, la verdad, etc y así lo divino se alimenta de un saber y entender incontaminado (que es a lo que se refiere anteriormente cuando dice que Zeus marcha a la cima de la bóveda del cielo a un banquete, a un banquete de conocimiento).
De las otras almas, las que mejor han seguido al dios y más se le parece, apenas si alcanzan a ver los seres, aunque sólo ven algunos, otros no.
Los que intentan llegar a toda costa a las alturas para ser más que las otras, se quedan atrás y a muchas se les parten las alas y por lo tanto no alcanzan a ver el ser, y caen a la tierra, con lo cual solo se alimentarán de opinión.
Personalmente creo que el mito del carro alado es muy representativo del comportamiento humano ya que en muchas ocasiones no sabemos que camino escoger o de quien nos debemos fiar o guiarnos, o incluso cuando debemos decidir actuar de una manera o otra. A veces también nos surge el deseo a superarnos y en ocasiones no lo conseguimos con lo que el alma al que se le rompen las alas y cae al suelo podría ser una metáfora de este hecho. En una de mis entradas anteriores en las que cite algunas citas famosas de Platón aparece una que tendría total vinculación con este mito, que es
"El cuerpo humano es el carruaje; el yo, el hombre que lo conduce; el pensamiento son las riendas, y los sentimientos los caballos" y que representa todo lo que he dicho anteriormente. Sin duda este es el mito que más me gusta de los mitos que he leído de Platón.
sábado, 27 de octubre de 2012
Aquí os dejo el mito del carro alado que comentaré en la siguiente entrada.
Platón. Fedro. Mito del carro alado.
"Sobre su inmortalidad, pues, basta con lo dicho. Acerca de su idea debe decirse lo siguiente: descubrir cómo es el alma sería cosa de una investigación en todos los sentidos y totalmente divina, además de larga; pero decir a qué es semejante puede ser el objeto de una investigación humana y más breve; procedamos, por consiguiente, así. Es, pues, semejante el alma a cierta fuerza natural que mantiene unidos un carro y su auriga, sostenidos por alas. Los caballos y aurigas de los dioses son todos ellos buenos y constituidos de buenos elementos; los de los demás están mezclados. En primer lugar, tratándose de nosotros, el conductor guía una pareja de caballos; después, de los caballos, el uno es hermoso, bueno y constituido de elementos de la misma índole; el otro está constituido de elementos contrarios y es él mismo contrario. En consecuencia, en nosotros resulta necesariamente dura y difícil la conducción.
Hemos de intentar ahora decir cómo el ser viviente ha venido a llamarse "mortal" e "inmortal". Toda alma está al cuidado de lo que es inanimado, y recorre todo el cielo, revistiendo unas veces una forma y otras otra. Y así, cuando es perfecta y alada, vuela por las alturas y administra todo el mundo; en cambio, la que ha perdido las alas es arrastrada hasta que se apodera de algo sólido donde se establece tomando un cuerpo terrestre que parece moverse a sí mismo a causa de la fuerza de aquella, y este todo, alma y cuerpo unidos, se llama ser viviente y tiene el sobrenombre de mortal. En cuanto al inmortal, no hay ningún razonamiento que nos permita explicarlo racionalmente; pero, no habiéndola visto ni comprendido de un modo suficiente, nos forjamos de la divinidad una idea representándonosla como un ser viviente inmortal, con alma y cuerpo naturalmente unidos por toda la eternidad. Esto, sin embargo, que sea y se exponga como agrade a la divinidad. Consideremos la causa de la pérdida de las alas, y por la que se le desprenden al alma. Es algo así como lo que sigue.
La fuerza del ala consiste, naturalmente, en llevar hacia arriba lo pesado, elevándose por donde habita la raza de los dioses, y así es, en cierto modo, de todo lo relacionado con el cuerpo, lo que en más grado participa de lo divino. Ahora bien: lo divino es hermoso, sabio, bueno, y todo lo que es de esta índole; esto es, pues, lo que más alimenta y hace crecer las alas; en cambio, lo vergonzoso, lo malo, y todas las demás cosas contrarias a aquellas, las consume y las hace perecer. Pues bien: el gran jefe del cielo, Zeus, dirigiendo su carro alado, marcha el primero, ordenándolo todo y cuidándolo. Le sigue un ejército de dioses y demonios ordenado en once divisiones pues Hestia queda en la casa de los dioses, sola. Todos los demás clasificados en el número de los doce y considerados como dioses directores van al frente de la fila que a cada uno ha sido asignada. Son muchos en verdad, y beatíficos, los espectáculos que ofrecen las rutas del interior del cielo que la raza de los bienaventurados recorre llevando a cabo cada uno su propia misión, y los sigue el que persevera en el querer y en el poder, pues la Envidia está fuera del coro de los dioses. Ahora bien, siempre que van al banquete y al festín, marchan hacia las regiones escarpadas que conducen a la cima de la bóveda del cielo. Por allí, los carros de los dioses, bien equilibrados y dóciles a las riendas, marchan fácilmente, pero los otros con dificultad, pues el caballo que tiene mala constitución es pesado e inclina hacia la tierra y fatiga al auriga que no lo ha alimentado convenientemente. Allí se encuentra el alma con su dura y fatigosa prueba. Pues las que se llaman inmortales, cuando han alcanzado la cima, saliéndose fuera, se alzan sobre la espalda del cielo, y al alzarse se las lleva el movimiento circular en su órbita, y contemplan lo que está al otro lado del cielo.
A este lugar supraceleste, no lo ha cantado poeta alguno de los de aquí abajo, ni lo cantará jamás como merece, pero es algo como esto -ya que se ha de tener el coraje de decir la verdad, y sobre todo cuando es de ella de la que se habla-: porque, incolora, informe, intangible esa esencia cuyo ser es realmente ser, vista sólo por el entendimiento, piloto del alma, y alrededor de la que crece el verdadero saber, ocupa, precisamente, tal lugar. Como la mente de lo divino se alimenta de un entender y saber incontaminado, lo mismo que toda alma que tenga empeño en recibir lo que le conviene, viendo, al cabo del tiempo, el ser, se llena de contento, y en la contemplación de la verdad, encuentra su alimento y bienestar, hasta que el movimiento, en su ronda, la vuelva a su sitio. En esta giro, tiene ante su vista a la misma justicia, tiene antes su vista a la sensatez, tiene ante su vista a la ciencia, y no aquella a la que le es propio la génesis, ni la que, de algún modo, es otra al ser en otro -en eso otro que nosotros llamamos entes-, sino esa ciencia que es de lo que verdaderamente es ser. Y habiendo visto, de la misma manera, todos los otros seres que de verdad son, y nutrida de ellos, se hunde de nuevo en el interior del cielo, y vuelve a su casa. Una vez que ha llegado, el auriga detiene los caballos ante el pesebre, le echa pienso y ambrosía, y los abreva con néctar.
"Sobre su inmortalidad, pues, basta con lo dicho. Acerca de su idea debe decirse lo siguiente: descubrir cómo es el alma sería cosa de una investigación en todos los sentidos y totalmente divina, además de larga; pero decir a qué es semejante puede ser el objeto de una investigación humana y más breve; procedamos, por consiguiente, así. Es, pues, semejante el alma a cierta fuerza natural que mantiene unidos un carro y su auriga, sostenidos por alas. Los caballos y aurigas de los dioses son todos ellos buenos y constituidos de buenos elementos; los de los demás están mezclados. En primer lugar, tratándose de nosotros, el conductor guía una pareja de caballos; después, de los caballos, el uno es hermoso, bueno y constituido de elementos de la misma índole; el otro está constituido de elementos contrarios y es él mismo contrario. En consecuencia, en nosotros resulta necesariamente dura y difícil la conducción.
Hemos de intentar ahora decir cómo el ser viviente ha venido a llamarse "mortal" e "inmortal". Toda alma está al cuidado de lo que es inanimado, y recorre todo el cielo, revistiendo unas veces una forma y otras otra. Y así, cuando es perfecta y alada, vuela por las alturas y administra todo el mundo; en cambio, la que ha perdido las alas es arrastrada hasta que se apodera de algo sólido donde se establece tomando un cuerpo terrestre que parece moverse a sí mismo a causa de la fuerza de aquella, y este todo, alma y cuerpo unidos, se llama ser viviente y tiene el sobrenombre de mortal. En cuanto al inmortal, no hay ningún razonamiento que nos permita explicarlo racionalmente; pero, no habiéndola visto ni comprendido de un modo suficiente, nos forjamos de la divinidad una idea representándonosla como un ser viviente inmortal, con alma y cuerpo naturalmente unidos por toda la eternidad. Esto, sin embargo, que sea y se exponga como agrade a la divinidad. Consideremos la causa de la pérdida de las alas, y por la que se le desprenden al alma. Es algo así como lo que sigue.
La fuerza del ala consiste, naturalmente, en llevar hacia arriba lo pesado, elevándose por donde habita la raza de los dioses, y así es, en cierto modo, de todo lo relacionado con el cuerpo, lo que en más grado participa de lo divino. Ahora bien: lo divino es hermoso, sabio, bueno, y todo lo que es de esta índole; esto es, pues, lo que más alimenta y hace crecer las alas; en cambio, lo vergonzoso, lo malo, y todas las demás cosas contrarias a aquellas, las consume y las hace perecer. Pues bien: el gran jefe del cielo, Zeus, dirigiendo su carro alado, marcha el primero, ordenándolo todo y cuidándolo. Le sigue un ejército de dioses y demonios ordenado en once divisiones pues Hestia queda en la casa de los dioses, sola. Todos los demás clasificados en el número de los doce y considerados como dioses directores van al frente de la fila que a cada uno ha sido asignada. Son muchos en verdad, y beatíficos, los espectáculos que ofrecen las rutas del interior del cielo que la raza de los bienaventurados recorre llevando a cabo cada uno su propia misión, y los sigue el que persevera en el querer y en el poder, pues la Envidia está fuera del coro de los dioses. Ahora bien, siempre que van al banquete y al festín, marchan hacia las regiones escarpadas que conducen a la cima de la bóveda del cielo. Por allí, los carros de los dioses, bien equilibrados y dóciles a las riendas, marchan fácilmente, pero los otros con dificultad, pues el caballo que tiene mala constitución es pesado e inclina hacia la tierra y fatiga al auriga que no lo ha alimentado convenientemente. Allí se encuentra el alma con su dura y fatigosa prueba. Pues las que se llaman inmortales, cuando han alcanzado la cima, saliéndose fuera, se alzan sobre la espalda del cielo, y al alzarse se las lleva el movimiento circular en su órbita, y contemplan lo que está al otro lado del cielo.
A este lugar supraceleste, no lo ha cantado poeta alguno de los de aquí abajo, ni lo cantará jamás como merece, pero es algo como esto -ya que se ha de tener el coraje de decir la verdad, y sobre todo cuando es de ella de la que se habla-: porque, incolora, informe, intangible esa esencia cuyo ser es realmente ser, vista sólo por el entendimiento, piloto del alma, y alrededor de la que crece el verdadero saber, ocupa, precisamente, tal lugar. Como la mente de lo divino se alimenta de un entender y saber incontaminado, lo mismo que toda alma que tenga empeño en recibir lo que le conviene, viendo, al cabo del tiempo, el ser, se llena de contento, y en la contemplación de la verdad, encuentra su alimento y bienestar, hasta que el movimiento, en su ronda, la vuelva a su sitio. En esta giro, tiene ante su vista a la misma justicia, tiene antes su vista a la sensatez, tiene ante su vista a la ciencia, y no aquella a la que le es propio la génesis, ni la que, de algún modo, es otra al ser en otro -en eso otro que nosotros llamamos entes-, sino esa ciencia que es de lo que verdaderamente es ser. Y habiendo visto, de la misma manera, todos los otros seres que de verdad son, y nutrida de ellos, se hunde de nuevo en el interior del cielo, y vuelve a su casa. Una vez que ha llegado, el auriga detiene los caballos ante el pesebre, le echa pienso y ambrosía, y los abreva con néctar.
Tal es pues la vida de los dioses. De las otras almas, la que mejor ha seguido al dios
y más se le parece, levanta la cabeza del auriga hacia el lugar exterior, siguiendo, en su
giro, el movimiento celeste, pero, soliviantada por los caballos, apenas si alcanza a ver
los seres. Hay alguna que, a ratos, se alza, a ratos se hunde y, forzada por los caballos,
ve unas cosas sí y otras no. Las hay que, deseosas todas de las alturas, siguen adelante,
pero no lo consiguen y acaban sumergiéndose en ese movimiento que las arrastra,
pateándose y amontonándose, al intentar ser unas más que otras. Confusión, pues, y
porfías y supremas fatigas donde, por torpeza de los aurigas, se quedan muchas
renqueantes, y a otras muchas se les parten muchas alas. Todas, en fin, después de
tantas penas, tiene que irse sin haber podido alcanzar la visión del ser; y, una vez que se
han ido, les queda sólo la opinión por alimento. El porqué de todo este empeño por
divisar dónde está la llanura de la Verdad, se debe a que el pasto adecuado para la mejor
parte del alma es el que viene del prado que allí hay, y el que la naturaleza del ala, que
hace ligera al alma, de él se nutre. Así es, pues, el precepto de Adrastea. Cualquier alma,
que, en el séquito de lo divino, haya vislumbrado algo de lo verdadero, estará indemne
hasta el próximo giro y, siempre que haga lo mismo, estará libre de daño. Pero cuando,
por no haber podido seguirlo, no lo ha visto, y por cualquier azaroso suceso se va
gravitando llena de olvido y dejadez, debido a este lastre, pierde las alas y cae a tierra"
Fedro, 246 d 3- 248 d
martes, 2 de octubre de 2012
lunes, 1 de octubre de 2012
Bien, puesto que mis próximas entradas filosóficas estarán relacionadas con el famoso filósofo Platón, he seleccionado algunas de sus frases para hacer de este blog algo más que puros planteamientos filosóficos. Espero que os gusten.
-La mayor declaración de amor es la que no se hace; el hombre que siente mucho, habla poco.
-La mayor declaración de amor es la que no se hace; el hombre que siente mucho, habla poco.
-La música es para el alma lo que la gimnasia para el cuerpo.
-Los amigos se convierten con frecuencia en ladrones de nuestro tiempo.
-Buscando el bien de nuestros semejantes, encontramos el nuestro.
-La obra maestra de la injusticia es parecer justo sin serlo.
-El cuerpo humano es el carruaje; el yo, el hombre que lo conduce; el pensamiento son las riendas, y los sentimientos los caballos. ( Esta es una de mis preferidas).
-Cada lágrima enseña a los mortales una verdad.
-Donde reina el amor, sobran las leyes.
-El virtuoso se conforma con soñar lo que el pecador realiza en la vida.
Y hasta aquí la selección de frases de hoy.
domingo, 30 de septiembre de 2012
¿Hasta dónde debe llegar el Estado?
¿Hasta dónde debe llegar el Estado? Esta pregunta que nos planteamos nos lleva a pensar cuál es la misión que debe de realizar un Estado dentro de una sociedad. Hasta dónde puede llegar y hasta donde no. que servicios debe dar, que libertades permitir, cuáles no, que debe castigar… etc.
Respecto a todo esto en Filosofía Política suele considerarse que hay dos grandes posturas: el liberalismo y el socialismo, que se diferencian notablemente ya que el liberalismo considera que el Estado debe tener un poder mínimo, y el socialismo considera que el Estado debe tener un poder máximo. Por lo tanto, con esta disertación, examinaré cuál es la mejor postura.
Bien, para responder a este problema es importante que realice un breve resumen de algunos filósofos a lo largo de la historia que han querido contestar a esta pregunta formulando teorías, o criticando teorías anteriores que resultaban utópicas como es el caso de los filósofos de la escuela de Frankfurt. Apoyando la postura del liberalismo propuesto por John Cocke, Robert Nozick propone en el siglo xx el ultra liberalismo, e incluyendo la teoría del “mecanismo de compensación” con la que explicaba que el Estado sólo debía intervenir para castigar a los delincuentes que vulneraban la propiedad privada. Basándose en la postura opuesta al liberalismo, el socialismo, surge el marxismo de mano de Karl Marx, que como vimos en el tema anterior apoyaba que la sociedad estaba dividida entre los opresores y los oprimidos, y que mientras no haya una distribución de la riqueza la sociedad no podrá ser justa, y esto se conseguiría con un Estado socialista que se formaría tras una revolución. Marx propone que sea el Estado el que posea todos los bienes económicos y sea el encargado de administrarlos y distribuirlos, es decir, que no exista la propiedad privada, que según Marx es el origen de todas las desigualdades.
También cabe señalar las teorías críticas de la escuela de Frankfurt en las que destacan Adorno y Harkheimer, que criticaban la sociedad capitalista desde el Marxismo y Herbert Marcuse, que utilizaba a Marx para criticar la moderna sociedad industrial y a Freud para señalar el camino de la liberación.
También surge en el siglo xx la socialdemocracia, una nueva ideología que será un punto de encuentro entre el liberalismo y el socialismo, que pretendía utilizar las instituciones liberales para mejorar el nivel de vida de los trabajadores sin la necesidad de una revolución y creando así lo que se denomina “Estado de bienestar”. Otro filósofo muy importante fue Rawls, que crea un liberalismo igualitario y proponiendo el nuevo concepto de “Igualitarismo” y proponiendo llegar a una sociedad justa mediante una posición original en la que todo el mundo viviese bajo lo que llama “Velo de la ignorancia” respecto a cuál será su posición en la sociedad y por último, mencionar a Jurgen Habermas, que propone un socialismo democrático en el que apoya que son justos aquellos acuerdos que hayan sido alcanzados en una situación de habla ideal, mediante el diálogo, y que gane el mejor argumento, no por fuerza ni por posición en la pirámide social.
Después de este breve resumen, cabe destacar que esta pregunta es una pregunta muy actual, que como podemos ver hablamos de filósofos del siglo xx incluso que aún viven. Parémonos a pensar en lo que está sucediendo hoy en día, el Estado tiene que llevar a cabo recortes debido a la situación de crisis en la que nos encontramos, ¿pero debe recortar en sectores tan importantes como la sanidad y la educación? ¿Quizás hay más sitios donde hacer grandes recortes pero no les interesa llevarlas a cabo? ¿Quienes son los grandes afectados por los recortes? ¿Realmente se están preocupando de conseguir un bien común?
Bien, para resolver el problema propuesto compararé algunas ideologías de diferentes filósofos y señalaré aquellas que me parecen más acertadas y por qué, para así poder llegar a una conclusión.
Por el hecho de ser seres humanos, todos tenemos derecho a un Estado de bienestar que nos garantice unas condiciones de vida dignas, y esto lógicamente deberá estar regulado por el Estado de acuerdo con el bien común. Apoyando la teoría de Rawls, creo que la libertad, la propiedad privada y la seguridad son necesidades absolutas para el hombre, pero puesto que la propiedad privada es la fuente de las desigualdades en una sociedad, para que no corra el peligro de convertirse en una sociedad injusta y desigual el Estado debería encargarse de velar por que no hubiese grandes desigualdades a través de políticas igualitarias justas. Estas políticas igualitarias justas podrían ser por ejemplo que los que tienen mayor riqueza contribuyan con más en el Estado y este dinero sea redistribuido para acabar con las desigualdades, o intentar al menos crear una sociedad lo más homogénea posible en la que todos puedan tener las mismas posibilidades. Enlazando con el problema actual de los recortes que plantee anteriormente, creo que si la situación de crisis obliga al Estado a hacer recortes en servicios tan importantes como la sanidad y la educación el Estado debería de tomar medidas y recortar solamente a aquellos que pueden costearse educación y sanidad privada, o subirles la matrícula de Universidad a aquellos que tienen posibilidades económicas o que no se están esforzando lo suficiente para sacar los estudios bien y a su debido tiempo. Muy por el contrario me opongo a la teoría de Robert Nozick, creo que si el Estado tuviese únicamente la función de castigar al delincuente que vulnera la propiedad privada basándose en que el único regulador de las relaciones entre los individuos debe ser la ley de oferta y demanda, la sociedad se vería muy polarizada y se convertiría en una sociedad como la que describía Marx en la que la sociedad estaría dividida entre los opresores y los oprimidos, claro está que es utópico pretender una sociedad totalmente justa o totalmente igualitaria, pero sí creo que pueden existir sociedades muy homogéneas. Por último tengo que decir que me resulta bastante interesante el concepto de “velo de la ignorancia” que propone Rawls, y es una pena que no pueda llevarse a cabo ya que seguramente tendríamos una sociedad mucho más justa que la que tenemos actualmente, aunque habría que aplicarla para comprobarlo ya que una vez decidido lo que es justo o injusto,etc la teoría podría malinterpretarse como ha sucedido con otras teorías, pero en principio creo que es una solución muy buena para llegar a una sociedad justa.
En conclusión, creo que la socialdemocracia, y más concretamente la teoría propuesta por Rawls marcan muy bien hasta donde debe llegar el Estado, y en mi opinión el estado debe intervenir, no como piensan los liberales que creen que debe intervenir lo mínimo o como cree Nozick que el Estado solo debe intervenir para castigar a aquellos que atenten contra la propiedad privada, estoy en total desacuerdo con ellos y pongo como ejemplo la crisis del 29 en Estados Unidos, si el Estado hubiese intervenido e impuesto medidas como las que se imponen hoy en día, seguramente la crisis no hubiese sido tan grave, y aunque seguimos expuestos a crisis periódicas, y que justamente ahora nos encontramos en una, si el Estado no interviniese estaríamos muchísimo peor, la situación seguramente seria caótica en estos momentos.
Por lo tanto considero necesaria la intervención del Estado.
Escrito por angelagp95 el 14/06/20
Los recortes en educación.
Los recortes en educación afectaran notablemente a la enseñanza de los estudiantes.
Para empezar, el aumento del 20% en el número de alumnos por clase supondrá una menor capacidad de atención individualizada, además de una masificación en las aulas que, en los centros construidos desde los años noventa, son de una dimensión preparada para 25-30 alumnos, no los 36 que se esperan.
Además de las bajas del profesorado no serán cubiertas durante las primeras dos semanas, lo que supondrá que, durante ese tiempo, los estudiantes deberán ser atendidos por profesores no especialistas en la materia en cuestión, y no se podrá seguir avanzando en los programas.
También se reducirán o desaparecerán de los centros algunos programas educativos específicos como compensatoria, diversificación o programas de cualificación profesional inicial, destinados a combatir el fracaso escolar y atender a los alumnos con mayores dificultades de aprendizaje como inmigrantes, hijos de familias desestructuradas, discapacitados, etc. Estos alumnos abandonaran el sistema o tendrán que incorporarse al grupo general, dificultando así su proceso de aprendizaje.
Se reducirán o desaparecerán determinados servicios como fisioterapeutas o intérpretes de signos para alumnos sordos, que resultan de vital importancia para garantizar el acceso a la enseñanza en igualdad de oportunidades de algunos de nuestros alumnos.
Tampoco permanecerá el plan de creación de escuelas infantiles para menores de tres años.
La reducción de plantilla de los profesores (unos 80000 en toda España) impedirá ofertar las clases de apoyo o desdoble que muchos estudiantes reciben actualmente.
También se recortará en cada centro la oferta de estudios post-obligatorios, lo que hará que muchos estudiantes tengan que desplazarse a centros más alejados después de la E.S.O.
Además, los alumnos del próximo curso que se incorporan a la universidad verán como las tasas de matrícula, actualmente en torno a los 1000€, subirán hasta los 1600€. Este hecho, sumado a la reducción de 166 millones de euros de la cuantía destinada a becas, privará a muchos estudiantes de poder costearse estudios universitarios.
También se dificulta el acceso de las becas, al aumentar la nota exigida para que éstas sean concedidas así como el número de asignaturas a superar para poder mantenerlas.
Por todo ello, considero que el estado no está cumpliendo de acuerdo al bien común de la sociedad, sino que esta anteponiendo otras cuestiones.
Además, en mi opinión, creo que estas medidas de recortes en un sector tan importante como la educación traerá consigo desequilibrios sociales, que junto con los recortes en otros sectores como la sanidad y los servicios sociales están haciendo que los derechos sociales que se ha luchado por conseguir durante las últimas décadas los vayamos perdiendo poco a poco, y que cada vez los servicios sociales sean de peor calidad.
También creo, que si se priva a los jóvenes por estudiar por razones económicas el futuro del país se verá afectado, ya que va a haber una menor competencia, pero seguramente también gente menos cualificada y que deberá esforzarse menos para conseguir un buen puesto, por lo tanto estos recortes no afectan tan sólo a estas generaciones, sino a las generaciones futuras.
¿Puede existir una sociedad sin Estado?
Esta pregunta abarca muchas posibilidades, pero en mi opinión, si nos remontamos a la época de las bandas o las tribus, y analizamos las que aún perviven, podemos ver como estas se trataban de pequeños grupos de personas, familias, en las que todos se conocían entre ellos y todos colaboraban los unos con los otros para subsistir. Por esta razón, se trataba de sociedades igualitarias en las que no necesitaban leyes para resolver sus conflictos ya que estos eran escasos, no les convenía llevarse mal entre ellos si querían subsistir. A demás tenían sus métodos para la resolución de los mismos como las batallas de canciones. Claro que en este tipo de sociedades, si no eres útil, te eliminan.
Más tarde surgieron las jefaturas, que ya no eran pequeñas familias o aldeas, se trataba de la fusión de varios pueblos, que hizo que no todos se conocieran, lo que provocó más conflictos. Ya no se trataba de una sociedad igualitaria, tenían un jefe con derechos y privilegios, y el status social se basaba en la antigüedad y la filiación. Esto hizo a la jefatura una forma transitoria entre la tribu y el Estado, pero en este las relaciones sociales no estarán reguladas por el parentesco, sino por las clases sociales y se aplicará un gobierno basado en la ley.
Por lo tanto, en mi opinión, creo que hoy en día no puede existir una sociedad sin Estado, ya que un Estado está formado por millones de personas, para poder formar una sociedad sin Estado deberían de segmentar la población, además el problema no está solo en la cantidad de personas que seamos, sino en la necesidad que tenemos de mantener una armónica convivencia, lo que obliga a que haya alguna forma autoritaria que indique lo que se debe seguir, bien sea por parte de un Gobierno, un Cacique o un simple Jefe. Por ello las formas de organizar una sociedad han evolucionado hasta el Estado.
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